martes, 8 de marzo de 2011

¿Chicas al poder?

-¡Chicas al poder!- gritan jóvenes guapas, arregladas y seguras de sí mismas.- No necesitamos a los hombres.
Dicen estar seguras de ellas, dicen no necesitar nada de los hombres, gritan que son fabulosas y divinas, sonríen, menean el pelo.

¡Chicas al poder! Y demás chorradas. Demás chorradas, porque son frases vacuas y estúpidas. ¿De verdad, mujeres de este planeta, de verdad?
No somos las primeras que compramos revistas en las que ponen cómo poder parecerle al hombre más atractivas haciéndonos mechas, pintándonos las uñas, comprando sombra de ojos (pero del caro, que si no, no estaremos igual de guapas), depilándonos, -antes con cera, ahora con láser, ¿mañana?-
No somos las primeras que compramos revistas en las que ponen cómo poder salvar la relación si él te es infiel, que nos indican cómo complacerle en la cama (¡Veinte cosas que vuelven locos a los hombres en el sexo!), claves para entender al hombre, cómo poder evitar que se enamoren de otras, cómo cambiar de look, o incluso de personalidad, para que no se aburran de nosotras…
No somos las que nos arreglamos para ellos, no somos las que queremos estar a la moda, no somos las que queremos tener un spray fotoshop en el armario del baño.
No.
¡Chicas al poder! Y farsa como filosofía. Nos sentimos culpables por no poder ser la madre-ama-de-casa-mujer-trabajadora-esposa perfecta. “No estáis discriminadas, sino incriminadas” dijo Javier Gallego, y qué cierto es. Somos nosotras mismas quienes nos metemos en el círculo de sociedad-moda-perfección.

Pero es cierto que no podemos obviar datos VERDADEROS como el que las mujeres necesitan años de 485 días para poder equiparar sus retribuciones laborales con los anuales de los hombres (24 mil euros anuales ganan los hombres. 18 mil euros anuales ganan las mujeres), o que de 10 personas que tienen cargos directivos sólo 1 es mujer, etc. Por eso, quien diga que la mujer, ahora, convive con las mismas condiciones que el hombre, miente. Es cierto que hemos salido de casa, que podemos votar, que los derechos expuestos en la constitución son iguales para mujeres y hombres, que podemos ser madres solteras sin que nos miren mal, (aunque esto último es cuestionable), etc.
Pero ¿de verdad pensáis que nuestras condiciones son iguales?:

Hay que ir al instituto, pero David llega tarde. El padre decide llevarlo en coche para llegar antes, pero no llegan, porque durante el trayecto tienen un accidente de coche.
El padre muere en el acto. El hijo puede salvarse, pero necesita una intervención quirúrgica. Cuando llega el cirujano y ve a la víctima, se echa a llorar y dice que no puede hacerle la operación porque David es su hijo.

Cuando hemos dicho “cirujano”, seguramente que lo primero que se os ha venido a la cabeza ha sido un hombre con bata blanca y redecilla verde mientras se ponía unos guantes de látex. No estamos relegadas al mismo plano que ellos, y gran culpa la tenemos nosotras por dejarnos llevar por los “útiles” consejos de las revistas, de los programas de televisión; por criticar a otras mujeres comportamientos que creemos normales en los hombres, etc.
Así que sí: nos voy a echar la culpa, mujeres, si me lo permitís. Si de verdad queremos un cambio, ¿Por qué no cambiamos primero nuestra manera de pensar? ¿Por qué no tratamos de exterminar esos micromachismos que arrastramos por el lastre educativo? Quiero decir, todavía hay padres sobreprotectores con las hijas que creen que no pueden llegar tarde a casa, que no pueden defenderse solas por la calle porque no son hombres. Todavía hay madres que mandan quitar la mesa a sus hijas, mientras los varones están discutiendo sobre fútbol.
Todavía existen comentarios por nuestra parte del tipo “esta es una puta” porque quizás ha tenido sexo sin compromiso, mientras que al hombre se le consiente ser un casanova y un seductor.
Cambiemos nosotras primero, concienciémonos nosotras primero, y luego, intentemos cambiar el mundo.
Aunque eso sí, hombres del planeta, no nos dejéis todo el peso encima. Ayudad un poco con este asunto, hasta que no tengamos que tener un día Internacional de la Mujer para recordar y otorgar datos de desigualdad entre hombres y mujeres.

1 comentario:

Þórunn dijo...

El día de la mujer pusieron a nuestra disposición en la uni un montón de folletos informativos sobre la integración laboral de la mujer y la igualdad salarial. Lo que me pareció muy raro es que en las fotos del folleto solo habían mujeres. Dónde estaban los hombres?
Hablamos de que queremos igualdad en el ámbito profesional, educativo, etc. y somos las primeras que discriminamos inconscientemente. No me avergüenza declarar que soy feminista, pero no me creo superior a nadie ni nada. Si hemos estado reprimidas es porque lo hemos permitido. Cito a Oscar Wilde cuando digo que sólo hace falta que alguién venga y me diga que no puedo hacerlo, para que lo haga.
Espero que te vaya todo bien :D
Saluados !!!!!