jueves, 29 de abril de 2010

¿El primero que se corra prepara el desayuno?



Mi padre tenía razón: estamos rozando la estupidez.
El sexismo lingüístico en España es eminente. Predomina el término masculino y de eso nos podemos dar cuenta cuando hablamos, cuando redactamos algún escrito o cuando leemos cualquier noticia.
Se utiliza el género masculino como alternativa al continuo desdoblamiento por ser reiterativo, sirve como un término genérico, suprimiendo así la presencia del femenino muchas de las veces.
Así, por ejemplo, decimos los empresarios trabajan, en vez de los empresarios y las empresarias trabajan.
Esto es algo que viene desde tiempo atrás. El lenguaje ha evolucionado de esta manera, se puede considerar un accidente gramatical.
A día de hoy, cada vez hay más movimientos feministas que reivindican la igualdad social. Piden mismas condiciones entre hombres y mujeres en cualquier ámbito de la vida, tanto en el trabajo como en el hogar, y del mismo modo, hay algunas que exigen esta igualdad en el campo del lenguaje, porque… ¿Por qué tenemos que referirnos a algo bueno como ‘cojonudo’ y a algo malo como ‘coñazo’? Irrefutablemente, machismo lingüístico, sí.
Las profesionales de prensa, comienzan a desdoblar los plurales aludiendo así tanto al hombre como a la mujer como una manera de suprimir esta presencia constante del varón. Está bien, nadie niega que seamos españoles y españolas, becarios y becarias, niñas y niños, padres y madres… miembros y miembras,(y estoy segura de que dentro de poco se reconocerá esta última palabra por la RAE)… Pero la redundancia llega a ser excesiva en algunas ocasiones así como malsonante y estúpida y ya no sólo la redundancia de la desdoblación, sino que también me parece absurdo el cambio del sexo para algunas palabras ¿Por qué? Pues porque tampoco decimos ‘el ley’ ‘el justicio’ ‘el electricisto’ o ‘el bluso’
Ya no se puede decir “me divorcio de mi mujer” porque nosotras no decimos “me divorcio de mi hombre” y por lo tanto es considerado machismo.
Asimismo, en la televisión se puede ver muchísimos detalles feministas. Hace un par de meses en un programa de televisión salía una pareja donde la mujer había engañado al hombre con otro. A ella el público le aclamaba diciendo que era valiente por habérselo confesado al hombre, mientras que a él se le tildaba de impúdico por haberse enfadado y haberle insultado por despecho.
Si esta situación hubiera sido al revés, los comentarios supondrían igualmente elogios para la mujer: ella es la inocente porque el muy cabrón de su pareja le ha puesto los cuernos y además, éste tiene la poca vergüenza de venir a la televisión a contarlo.
Otro de los casos feministas que nos podemos encontrar en la televisión es en los programas del corazón. El programa americano “The Ellen’show” es un talkshow cuyos espectadores son mayoritariamente mujeres porque los invitados suelen ser actores varones cachas y guaperas. La multitud femenina le piropea desde las gradas del estudio constantemente sin pudor alguno y más de una se ha abalanzado a ellos (actores, cantantes o modelos) enloquecidas por las hormonas.
Si esto fuera al contrario, diríamos que los hombres son unos seres que sólo piensan en sexo y que ven a la mujer como un objeto sexual.
Vamos a ver, el objetivo de todo esto era conseguir la igualdad, no la superioridad, y qué queréis que os diga… ¿que existen muchísimas mujeres floreros por todos los lados? Pues sí, y es muy triste, pero a estas alturas son ellas solitas las que se convierten en muebles que de nada sirven para la sociedad, aunque eso es otro tema bastante largo del que también me gustaría hablar: mujeres machistas.
Pero sin andarme con rodeos, podríamos decir que estamos ante un feminismo eminente que cada vez va a más. Y dentro de poco, estoy segura de que aparecerá alguna científica afirmando nuestra superioridad sexual y dejando en evidencia al hombre, tal y como él nos ha dejado durante miles de años. Es una pena que nos pongamos a su altura.
¿Iguales? Sí. Tontos parece que también.

miércoles, 21 de abril de 2010



El otro día, en una de esas tardes que pasamos juntas, me echaron la bronca por haberles recomendado la película de Up in the air.
A mí, personalmente, me gustó bastante. Quizás porque de antemano pensaba que iba a tener otro argumento, pero sin preámbulo, he de decir que no me disgustó.
La actuación de George Clooney no fue demasiado destacable, aunque, como Ezequiel dice, no entiendo cómo Anna Kendrick pudo tener un papel insignificante en el film de Crepúsculo, porque en esta, lo hace realmente bien.
También es posible que se haya sobrevalorado la película por el hecho de que ha sido dirigida por , el mismo director de Juno, pero sigo sin entender porqué.





miércoles, 14 de abril de 2010

"Soy el feo de los hermanos Calatrava"


El Intermedio se ha movilizado esta mañana hasta el salón de actos de mi facultad.
El Gran Guayomi, Thais y Beatriz nos han dedicado dos horas de charla improvisada acerca de su programa y de sus opiniones sobre los demás formatos televisivos así como de los medios de comunicación.

Como algunos saben, Wyoming no es que sea uno de mis personajes favoritos, precisamente.
Veréis. Hace más de año y medio que no me siento a ver la televisión en condiciones, y creo que he visto una vez en toda mi vida El Intermedio. Los demás programas que éste payaso ha hecho (ojo con lo de payaso, no lo digo de forma peyorativa, él mismo se califica de esta manera) no los he seguido con rigurosidad. Así que en realidad no puedo decir que tenga demasiados apoyos para basar mi crítica de Wyoming, pero, como otros pocos sabéis, mis críticas nunca están basadas en algo. Es una pena que sea tan prejuiciosa, lo sé.
En fin. En el caso de este tipo va más allá. No voy a decir que lo conozco, pero ya he tenido la oportunidad de tantearlo en persona dos veces desde que ando por aquí, y lo cierto es que no me he llevado ninguna impresión positiva.
Él es un producto, obvio. Él vende, nosotros (en este caso vosotros) lo compramos, y con eso se gana la vida y eso no lo critico.
Mientras él hace su papel de payaso progresista e insulta a la iglesia, llama fachas a los del PP y dice otras verdades similares, los espectadores lo elevamos hasta el pedestal de la admiración.
Lo peor de todo, es que a las conferencias de Wyoming que he asistido, me he visto con la misma opinión que él y de acuerdo con muchas de las críticas que hacía, y, lo cierto es que me encantaría tener esa mente retorcida e irónica para poder meterme con gente del calibre de las ratas, tal y como él hace. Pero…
La manera prepotente que tiene de hablar, y las miradas despóticas que lanza a la gente hace que no me caiga bien su persona(je). Desde el primer momento ha venido con la chapa de “estrella televisiva” y ha soltado frases como las de si yo no estuviera en el programa, vosotras dos no cobraríais, refiriéndose a la reportera del Intermedio y a la otra presentadora. Además de haberse metido indirectamente con los pechos pequeñosde (lo cierto es que ahí ya ha perdido muchos puntos)
Quizás le tenga envidia porque está ejerciendo un puesto que muchos otros desean sin haber estudiado la carrera.
Pero ya sabéis, estos oficios- lo de guionista, director, presentador, cómico e incluso periodista (sí, muchos le califican ya de eso)- son innatos… o eso dicen.

Por lo menos una de clase ha tenido el valor y le ha llamado feo en toda su cara...