viernes, 20 de noviembre de 2009

Yann Tiersen en carne y hueso


Sólo me equivoqué en un par de cosas respecto al concierto de Yann Tiersen:
1--> No hubo acordeón
2--> No hubo piano.
Sin embargo no me equivoqué con mis buenas expectativas.
Fue un conciertazo.
Primero tocó Matt Elliot, que estaba zumbado, pero su música (psicodélica) nos encantó tanto a mi padre como a mí. Además, me encantó la manera más sencilla de postrarse ante el público en aquel escenario tan grande sólo para él. Tal y como vino, se marchó, con sólo un "Thank you". Se levantó de la silla, dejó la guitarra, y ni saludó. Muy extraño. Además, tocaba con las llaves colgando del pantalón.
Esta canción fue una de las que tocó :)
Pero prosigamos. Yo fui a ver a Yann Tiersen, que es el que de verdad me importa. Salió con la espalda curvada, y sin mirar al frente, cogió su guitarra eléctrica blanca y comenzó a tocar. Mucho distaba aquella música con la de Amelie o la de Goodbye Lenin, pero siempre con su toque.
El tío distorsionaba todos los sonidos, los convertía todos en electrónica.
Como ya he dicho, no había piano ni acordeón, pero hubo violín eléctrico, guitarra, bajo, batería, xilófono, clarinete, bandurria, y un teclado.


Fue genial.
El tío es genial.
No sé cómo tiene tanta capacidad para crear música tan buena y tocar tantos instrumentos...
Me encantó, como ya os imagináis. Nunca he asistido a un concierto mejor, además, lo tenía a menos de cuatro metros... La Fila de atrás, quedó lejos de mí :)
La última canción fue brutal. La valse d'amelie versión rock-electrónico. La grabé pero con mi cámara no se escucha con demasiada calidad.
Así que os pondré otra canción grabada que más o menos se oye 'bien' se titula sur le fil
Esta la intenté tocar en el piano, pero creo que al final me dio la vagancia :)
pd: todas las fotos las hice en el concierto :)

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Rutina?

Eran las ocho y no me ha sonado el despertador. A las nueve me he aseado, vestido, salido a la calle y tirado el cartón y el papel a su respectiva papelera. Más tarde, me ha llamado Pati (una super genial compañera) para decirme que estaban todos en el VIPS de Plaza de España. Adiós desayuno en la residencia, bienvenido croissant de mantequilla y mermelada de fresa. Fotos. Y de vuelta, llegada tarde al metro. Adiós clase de Historia. Siento haber llegado a deshora a la de Sociología.
Dentro de nada, aeropuerto, y, más adelante... Yann Tiersen.
Literalmente.
Matt Eliot también, pero mejor Yann Tiersen.
Su música es excepcional, su acordeón el mejor, y su piano el más melancólico de todos.
Espero disfrutar como nunca he disfrutado.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

OK y mi trabajo al garete.


El fin de semana pasado no vino con frío. Era perfecto para ponerse unas medias, una falda, una americana de lo más chula, salir de noche y no morir congelada. Pero últimamente no sé qué me pasa que las salidas nocturnas no me llaman demasiado. Eso... o que estaba demasiado concentrada haciendo el mini reportaje de lo sucedido con el ‘Alakrana’ que la Calero, la misma que idolatré en entradas anteriores- y que idolatraré en entradas posteriores-mandó.
Con total sinceridad, os cuento que me siento orgullosa de mi trabajo por dos razones: por que acudí a muchas fuentes que nada tienen que ver con Internet- me siento un poco más periodista-, y porque el último párrafo, el final, me quedó geniunamente dramático.
La Calero iba a recogerlo el lunes, así que todo el fin de semana me dediqué a perfeccionarlo y reperfeccionarlo e informarme de todo lo ocurrido. Pero... ¡Vaya, qué sorpresa! La muy profesional no nos lo ha recogido y nos ha exigido volver a redactarla porque, claro, al final el rescate se paga y hoy miércoles los 36 tripulantes, de los cuales 16 son españoles :-), han sido liberados. "Negociación OK, el miércoles libres"
Ahora mi final no vale absolutamente nada, y el punto de tragedia que le añadí (muy típico de mí) tiene que irse a freír monas.
Así que desde aquí os manifiesto mi descontento. Y la verdad, no sé si enferme conmigo por haberme obsesionado en querer hacerlo genial para sorprender a la Calero, o con ella por perder un poco de docencia.
Es que ya sabéis: los finales felices no me gustan.

PD: parece que no, pero me alegro de que hayan sido liberados ¿eh? xD

sábado, 14 de noviembre de 2009

Experiencia carpetera


Jamás pensé que podría llegar a ser como todas las quinceañeras locas por un personaje famoso, pero lo cierto es que, lectores, os tengo que confesar algo: he vivido mi primera experiencia carpetera. Sí, sí. Lo contaré desde el principio.
Me levanté un sábado por la mañana- yo estaba de vuelta en casita porque era el cumpleaños de mi hermano Rubén- con el reciente sueño de mi querido (queridísimo) Robert Pattinson. Soñé que paseaba conmigo por la Gran Vía de Madrid.
Como ya os he hablado de él en otras muchas entradas, no hace falta que explique quién es el Adivino. Pues este personajillo me llama después de desayunar para contarme que, efectivamente, mi amor- Robert- iba a venir a Madrid el 12 de noviembre.
Cuando lo oí me puse a correr, saltar y bailar por toda la casa (mis padres están de testigo).
Tres semanas después, llegó el gran día.


Pero no cualquiera podía ir a verlo, no. Tenías que conseguir entrada que, aunque fuera gratuita, no era fácil de conseguir. Daban 1700 entradas en Vistalegre a las 10 de la mañana del jueves 12. Las 250 primeras eran vips, es decir, que estarían a menos de un metro de Robert y del resto de actores de Crepúsculo (ojo, a mi no me gusta nada ni la peli ni el libro).
Pues como unos idiotas, cogimos la maleta que María Paz trajo llena de sacos de dormir, de bizcochos, de velas porque era su cumple, de farolillos, de juegos y cartas, de zumos, etc etc. Todo lo que necesitabamos para pasar una noche fuera durmiendo en la calle.
Yo pensaba que estábamos locos, pero cuando me encontré a 1000 personas por delante mia la noche del 11 de noviembre, me sentí menos estúpida. Allí que fuimos a la cola (que daba vuelta y media al palacio de vistalegre). Y así, me convertí en una carpetera más para conseguir unas entradas :)
Conocimos a mucha gente, dos chicas simpátiquísimas, unas frikis de Alicante- madre e hija- que se quedaron con nosotros, y unos muchachos de Barcelona también muy majos que nos acompañaron todo el día. Sí, la verdad es que se pasa mejor en la espera que una vez que estás en el evento.
El resto ya os lo imagináis. Al día siguiente no tuve voz, y hoy estoy algo mejor, pero no mucho. Lo de que lloré no os lo diré porque no me apetece quedar doblemente idiota. :)
Pero lo importante es que, por fin, aunque no como en mi sueño, lo vi. Tan guapo, con tanto estilo, carisma, y esa sonrisa que nos volvía a todas locas.
Robert Pattinson es mi futuro novio, aunque él todavía no lo sabe.



miércoles, 4 de noviembre de 2009

Al brasero con Brasero :)

Ya he publicado en Facebook y en Tuenti- sí, yo también he caído en esta red social españolita- que vi al hombre del tiempo de Antena3, Roberto Brasero, en un congreso sobre meteorología.
También vi al de tele-Madrid, Jacob Petrus- que os juro que tenía cara de pornstar ruso o de algún país del este- pero ese no era demasiado relevante como para poner su nombre en mi estado, además, jamás lo había visto hasta ayer (esto no quita de que fue muy simpático con nosotros.)
La mesa redonda estuvo bien, la verdad. Entretenida. Además de estos dos, también vino un hombre que se encargaba de dar la previsión del tiempo por nada más y nada menos que Twitter (digitalmeteo es el nombre de usuario por si queréis meteros) y que nos aseguraba que si le preguntábamos por Twitter, el nos respondería qué tiempo íbamos a tener cada uno en función del lugar en dónde estemos. Un hombre del tiempo personalizado.
Pero no era de Petrus y del twittero de quienes os quería hablar, sino de Roberto Brasero. Al principio éste parecía un tío agradable y se mostraba muy cercano a nosotros los estudiantes. Se movía con la misma hiperactividad como cuando presenta la previsión,- no se si os habréis fijado, pero a mi me hacía gracia ya de antes la forma que tiene de presentar el tiempo-. Muy nervioso y sin parar ni un segundo quieto, nos estuvo contando cómo llegar a ser un buen hombre o mujer del tiempo.
Hasta esta situación muy bien: gracioso, simpático y risueño.
Pero cuando cambiaban el turno de palabra y hablaban sus compañeros de mesa, tampoco hizo ademán de parar de moverse. Se mordía las uñas, giraba con la silla de ruedas en medio de la sala, suspiraba de impaciencia, cambiaba de postura, se volvía a cambiar, etc.
Me dio la impresión de que menospreciaba el trabajo de los demás y que se comportaba como un irrevocable engreído. Además, era él quien hablaba sin propiedad y se contradecía en muchas ocasiones, no sus compañeros, por eso yo no estaba de acuerdo con él en todo lo que decía, como por ejemplo, decir que dando datos generales uno se equivoca con más facilidad y con los datos más específicos, se acierta. Cosas sin sentido.
Al final, en el turno de preguntas, obviamente él era el más famosillo de los tres y fue quien más preguntas se llevó, ya que el del Twitter y el de telemadrid no creaban tanto interés- aunque a mí, el twittero me pareció muy majo y le pienso preguntar todos los días el tiempo, así sabré qué ponerme-. Las primeras preguntas las contestó con desgana y sin mirar a la cara. Con las que vinieron más adelante parecía estar harto ya de nosotros. Por último, contestaba con arrogancia y prepotencia.
Muy poco cercano, poco participativo y algo maleducado, a decir verdad.
A la hora de hacerse fotos con los alumnos- tengo una con él pero salgo cortada, así que no la pondré- metía prisa y resoplaba. Yo le iba a preguntar de hacernos una foto con mi cámara, pero me quitó las ganas :)
Vamos, que es un tío que comenzó con reportajes sobre los Reyes Magos, como haremos todos los de periodismo, y que, por azar, acabó siendo el hombre del tiempo. Eso le da pie a creer que su cargo es más importante que el de sus compañeros. Menudo imbécil.
PD: dice la leyenda que se mete rayas y que por eso es tan hiperactivo, pero yo ahí no me meto porque no tengo fuentes contundentes.
Ay Robertito, te has ganado un puestecito en mi lista negra.