martes, 13 de octubre de 2009

Etiquetas :)


No preguntes, no lo digas. Dilo y no preguntes. No lo digas y te preguntaré.
Cada loco con su tema y cada oveja… con su pareja, claro está.
Etiquetar a las personas está muy feo. Es algo que hacemos muy a menudo todo el mundo. Por ejemplo, a la guapa se le tacha de pija y engreída; y al feo de tímido y subyugado. A la extrovertida, de simpática y tontita; al introvertido de amargado y de aguafiestas. A Obama, se le etiqueta como el Mesías cristiano, musulmán y judío. Hubo un tiempo en el que estuvo a punto de hacerse estampas de Jesucristo con la cara de Obama- si es que no lo hicieron ya-.
Pero no, no es el Mesías, es un señor al que simplemente le han dado el Premio Nobel de la Paz, y no sé porqué no me sorprende. Lo cierto es que el presi americano no es malillo del todo. Ha inspirado confianza y va cambiando poco a poco la política estadounidense, pero de ahí a que le den el Premio Nobel de la Paz... no sé yo qué decir. No es, ni por asomo, Teresa de Calcuta o Ghandi. Quizás lo sea en el futuro, eso nunca se sabe, pero lleva tan solo ocho meses presidiendo y no le ha dado tiempo ni siquiera a abolir la maldita ley de Don’t ask, dont tell.
Es por ello que lesbianas y gays no han quedado del todo satisfechos y han manifestado su descontento con la política social de Obama en la capital del país: Washington D.C.
Quieren que se cumplan las promesas que se le hizo a la ‘comunidad gay’. Que esa es otra: COMUNIDAD GAY.
Sí, sí. Me parece aberrante que exista una ley en el ejército americano que consista en no preguntar la condición sexual de sus miembros a cambio de no obtener la respuesta nunca porque la homosexualidad no está permitida: ‘No preguntes, no lo digas’. Pero también me parece una payasada- a la que pienso asistir- un día del orgullo gay (yo soy heterosexual y no voy con carteles colgando del cuello en los que pone que me gustan los tíos); decir que los homosexuales reivindican la igualdad social cuando creo que en nuestra sociedad están completamente integrados, y decir que existe una ‘comunidad homosexual’ un ‘barrio gay’ o gilipolleces del estilo. Porque yo pensaba que los que se cierran en sí mismos y los que tienen un vínculo de personas que mantienen muchas cosas en común contigo es de ser separatista.
Separatista. Odio esa palabra. Indiscutiblemente, tu condición sexual es tu condición sexual, pero no por ello tiene que ser tu condición social. ¿O sí? Quizás esté equivocada. Separar: tú a lo tuyo, yo a lo mío y mi prima la del pueblo en el pueblo. Tu gay, tu lesbiana y yo hetero y cada uno en nuestra ‘comunidad’. Y el chico italiano que estudia medicina, de ojos azules, de cuerpo escultural, de sonrisa cándida y que se encuentra en una planta encima de mí- y que sí, en definitiva, que me trae loca-, imposible de conseguir. O eso dicen, pero, como ya sabéis, yo odio las etiquetas. :)

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