martes, 24 de febrero de 2009

Laura en Sudáfrica



Los carnavales se nos han presentado vestidos del color del África del sur. Se han enrollado en sus vigorosas telas con estampados étnicos y andaban descalzos por las carreteras pedregosas y rojizas.
También nos han mostrado amaneceres y ocasos que cubrían los cielos de un color lívido, sin lluvias, sin mantos grisáceos. Todo se paseaba con vida y con energía y cantando con los tambores alguna que otra nana africana.
Los negros trabajaban en el cultivo y de vez en cuando espantaban a los pájaros que, fastidiosos, no los dejaban tranquilos. Sus chabolas las guardaban las mujeres, que limpiaban y cuidaban a los niños, aunque, si tienen suerte, los mandaban al colegio.
La maleza de la sabana era alta y espesa, y los leones, agachapados en ella, cazaban impalas- algunas de ellas escapaban despavoridas y se internaba en las carreteras.
La ley del más fuerte sobrevive en el mundo animal, y la ley de la raza más pura, aunque camuflada en leyes y gobiernos con lemas como los de: "Una Ciudad, Un Tributador", sigue el curso en toda la humanidad.
El apartheid se extinguió con Nelson Mandela, pero no el racismo y las diferencias abismales que existen entre una raza y otra.
En este último viaje- express, como siempre- me he quedado maravillada ante la belleza de la fauna y flora de Sudáfrica, de sus colores, de sus músicas… Pero no todo ha sido tan bonito. Mientras pasaba con la camioneta camino a la reserva de Pilannesberg , contemplaba las diminutas casas- si a ello así se le puede denominar- en las que vivían los negros. La inmensa mayoría estaban hechas con chapas y así, se podía divisar a lo lejos, un poblado de latas de sardinas.
El guía, Ricardo, nos comentaba que el sesenta por ciento de la población en Johannesburgo estaba en el paro y que casi todos eran personas de color- y como detesto esta expresión, lo que pasa que si digo negro, luego me califican de racista.
Los pocos de ellos que trabajaban lo hacían en la minería y vivían en aquellas chabolas de chapa. Y, aunque parezca mentira, hasta en una de las ciudades más industrializadas de África, todavía se pasa hambre.
Nos contaba también que desde que se instauró un comedor gratuito en los colegios públicos, madres y padres enviaban, ya no sólo al niño que tenía que estudiar, sino también al resto de familia, y que por ello tuvieron que desmantelar aquella ayuda porque el gobierno no daba abasto. Aunque, bueno, ¡los excrementos de los elefantes son ricos en proteínas y además son vitamínicos!
Otro claro ejemplo de racismo, es este otro que nos contó. Los cazadores, para cruzar los ríos llenos de enormes saurópsidos carnívoros, se subían a las espaldas de los swahilis para que los cocodrilos no les mordieran a ellos. Bestial y aterrador, pero real.
Claro, después de contar todas estas cosas y ver a muchas personas con puestos cutrecillos de comida por la carretera, andando descalzos, pidiendo limosnas… Te sientes mal llevando esas gafas de marca que se te antojaron para reyes.
Esta claro que no tengo ni una mínima idea de lo que el concepto pobreza significa, pero de lo que sí estoy segura es que nos quejamos de vicio, y que ver estas cosas sin medios de comunicación por delante....mmm..., ¿Cómo lo diría sin que parezca una tonta? Es que claro que viéndolo por las televisiones también te paras a pensar cómo serías capaz de ayudar, y, aunque está claro que todo esto va a quedar en el aire porque peco de consumista como todo el mundo, verlo real, sin ser imagen, esbozándote las mujeres una sonrisa cada vez que en un aseo público tiras de la cadena y ellas entran para limpiar lo que has dejado sucio para, tan solo, querer a cambio unos míseros Rands, es totalmente distinto. Y todavía me queda mucho por ver. Alimentarse y nutrirse a base de excrementos de elefantes puede pasar por algo trivial; el morirse de hambre, no.

4 comentarios:

Þórunn dijo...

Es una pena que el término "belleza" con el que me describiste al paisaje en clase de "Literatura" no se puede aplicar también a las condiciones de vida de las personas.

Hasta mañana :D

p.d. Las fotos son chulísmas ;D

Eladio dijo...

Qué envidia... Estás resuelta a aprender mucha geografía a base de salidas de campo.



PD: ¿algún nativo en chandal?

Galina dijo...

Di negro, no pasa nada. Menudo viaje. Te marcará.

Lau dijo...

Eladio, en chándal? Todos. :-S

Hola Galina!